El bosque del cine español: ¿necesidad o hipocresía?

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En la pasada gala de los Goya, celebrada en Sevilla, Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine, presentó “El bosque del cine de Cantabria”, una iniciativa para compensar la huella de carbono generada por los rodajes de la industria cinematográfica española.

Para ello, a lo largo de los próximos meses, se llevará a cabo la plantación de 34.000 árboles, los cuales servirán para compensar 19.000 toneladas de CO2. Esta cantidad es la que se genera con la producción de 320 películas, aproximadamente.

Tal y como Méndez-Leite recogió en su discurso, la idea de esta acción era “compensar la huella de carbono que deja esta gala”.

¿Han hecho un lavado verde desde La Academia?

Para todas aquellas personas que no estén familiarizadas con el término “lavado verde”, se trata de una forma de propaganda en la que se realiza un marketing verde para promover la percepción de que las políticas de una organización son respetuosas con el medio ambiente, pretendiendo, de esta manera, mejorar sus beneficios.

Si bien es cierto que se trata de una medida positiva si hablamos en términos ambientales, no es menos cierto que se está realizando en una industria donde las emisiones de CO2 son excesivamente altas. Además de aquellas que surgen del gasto propio que conlleva el rodaje de un largometraje, sobre todo si se trata de una gran producción donde los cambios de localización suelen ser recurrentes, debemos tener en cuenta los ocasionados en celebraciones puntuales como los propios Goya.

El gasto energético ocasionado por un evento de tal magnitud, además de todos los desplazamientos que supone por parte de las personas asistentes, nos lleva a pensar que la creación de ‘El bosque del cine español’ no es más que una medida populista de cara a la sociedad.

En una sociedad donde priman las apariencias por encima de las necesidades, debemos empezar a cuestionarnos ciertos hábitos y comportamientos que, no por haber normalizado, son positivos para el desarrollo de una sociedad sostenible.

¿Sería posible disminuir, de manera significativa, el gasto energético y las emisiones de CO2 de forma real y diaria independientemente del poder económico que tenga el estamento, país o sujeto de turno? Como es habitual, todo ha tornado a una cuestión económica donde se llega a intercambiar el porcentaje de contaminación que se puede realizar a cambio de una cantidad pactada de dinero. La ecuación es sencilla: a más poder, más dinero y a más dinero, más libertad para la emisión de gases.
¿Es esta la manera más justa que tenemos de luchar contra la crisis climática?

En Ingade confiamos en que un futuro mejor es posible. Por ello, contamos con un equipo de profesionales dispuestos a ayudarte para que, desde tu empresa, puedas cumplir con la obligatoriedad de reducir la huella de carbono.

Como dijo Machado: “se hace camino al andar” y, curiosamente, estos pasos no conllevan emisiones.

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