Nuevas tecnologías aplicadas en la lucha contra el COVID19

La humanidad se enfrenta actualmente ante un desafío, con la llegada del COVID‑19 (enfermedad infecciosa, producida por un virus perteneciente a la familia Coronavirus, descubierto en Wuhan-China, en diciembre de 2019 a raíz de un brote que afecto su población y hasta entonces desconocido), en épocas anteriores, ya se ha sufrido pandemias similares, pero bajo la seguridad que aparentemente brindaban los adelantos médicos actuales tal situación no era algo previsible para el ciudadano común.
Su aparición y rápida propagación ha obligado a la Organización Mundial de la Salud a declarar un estado de pandemia (surgimiento de un nuevo virus gripal que se propaga por el mundo y la mayoría de las personas no tienen inmunidad contra él).
Frente a esta situación mundial, ha sido necesario utilizar todos los medios posibles para ganar la lucha ante la enfermedad; vivimos en un mundo globalizado en el que la información es vital para el control y prevención del virus.
Aun así, dicha información y datos debe estar acorde con medidas legales legítimas y con criterios científicos, que logren el cumplimiento del principio de proporcionalidad, basado en un análisis del coste y el beneficio para la sociedad, los derechos y libertades del individuo.
Dicho análisis debe tener en cuenta si los datos recabados pueden ayudar a una menor propagación de la infección en términos globales, con la posibilidad de recuperar la libertad de acción, y una protección de la salud de los individuos.
Los datos de salud obtenidos mediante las diferentes tecnologías aplicables tienen un alto valor a nivel individual y colectivo, por lo que se hace necesario evitar que su mal uso produzca situaciones que generen perdida de libertades, discriminación u otros perjuicios que afecten la situación personal de los ciudadanos.
Existen variadas tecnologías y medios de recolección de datos, entre estos se encuentran los móviles y Smartphone, a los que le es aplicable tecnología de geolocalización, mediante el manejo de información anonimizada de la ubicación de los usuarios, en las celdas de telefonía establecida por sus antenas.
Al igual que los móviles, las direcciones IP desde las que accedemos a Internet pueden ser conocidas por los administradores de las páginas web.
Esta información anonimizada fue utilizada por el Instituto Nacional de Estadística para realizar estudios de movilidad en la gestión de la crisis de la COVID-19, así mismo la Comisión Europea han pedido que las operadoras proporcionen esta información anonimizada para analizar el movimiento poblacional.
Por otra parte, se encuentran aplicaciones o app, webs y chatbots que implementan test de preguntas y respuestas, consultas de información, o incluso registro de citas previas en los servicios sanitarios, lo cuales ayudan en la recolección de información, disminuyendo el tráfico de información de otros medios, aunque el necesario uso de nuevas tecnologías para su acceso puede invisibilizar algunos grupos de la población.
Las APP de información voluntaria y de seguimiento de contactos por bluetooth, han colaborado para la creación de mapas y estadísticas de propagación del virus a partir de datos facilitados por los propios usuarios, quienes informan sobre su localización y posible contagio, claro está siempre que dicha información facilitada sea real y que en el caso de las APP de seguimiento el usuario ingrese su información de salud actual
De esta manera, si un determinado usuario averigua que está infectado, puede declararlo a través de la app a un servidor central. En ese momento, se supone que aquellas personas que con las que estuvo en contacto en los últimos días, recibirán un aviso para que valoren qué acciones tomar, como podría ser confinarse, contactar con sus servicios sanitarios o realizarse una prueba.
En menor medida, pero aún se ha estudiado la posibilidad de implementar un pasaporte o un salvoconducto en papel, mostrando en pantalla un código de colores o un código QR, para que un vigilante o un sistema de control de acceso pueda dejar pasar o no al portador al revelar si la persona esta contagiado o es inmune a la enfermedad por haberla sufrido, lo cual hace poco fiable su información pues no existe una actualización al momento de los datos de salud del paciente.

RECOMENDACIONES DE LA AEPD
La AEPD ha establecido una lista no exhaustiva de recomendaciones para los responsables que estén evaluando implementar alguna de las tecnologías comentadas anteriormente:
En primer lugar, establece que la finalidad debe estar claramente definida y debe limitarse a la gestión de medidas de distancia social tales como el control de aforo o el control de distancia.
Los tratamientos deberán ser evaluados para brindar resultados efectivos con relación a la finalidad, sin generar falsas expectativas de seguridad.
La implementación de tratamientos basados en apps deberá fundamentarse en un análisis de necesidad y proporcionalidad que determine tanto la utilización de la app como el conjunto de datos mínimos necesarios para conseguir los fines que se persiguen y no se deberán tratar categorías especiales de datos, en particular datos de salud, más allá, en su caso, los estrictamente necesarios para gestionar los espacios reservados a personas con discapacidad.
El uso de la app debe ser de carácter voluntario, basado en el consentimiento del usuario para el tratamiento de los datos personales necesarios para cada una de las funcionalidades que se persiguen y el responsable del tratamiento deberá garantizar el cumplimiento de los principios del RGPD y LOPDGDD en todos los tratamientos que se realicen,
En el caso de espacios públicos, el responsable de tratamiento deberá ser la Administración Pública que ostente la competencia, que será quien decida los fines y medios del tratamiento.
La utilización de herramientas de terceros para la aplicación o el desarrollo de la app podría incluir proceso de datos personales con finalidades de marketing u otros, cuya finalidad no es la perseguida y por lo tanto no debe ser aplicado en estos casos.
Los datos personales tratados tal como se establece no deben ser almacenados más allá del tiempo necesario para cumplir con las finalidades que se persiguen y deberán ser eliminados cuando estas se extingan, excepto para aquellos datos que sea necesario conservarlos por obligación legal.
En la medida de lo posible, se deben adoptar soluciones comunes para el acceso a diferentes espacios públicos en un mismo entorno (ciudad, provincia, región), de forma que se evite exponer a los usuarios a los potenciales riesgos de múltiples apps.
INFORMACION OBTENIDA DE:
Organización Mundial de la Salud.
El uso de las tecnologías en la lucha contra el COVID19. Un análisis de sus costes y beneficios, publicado por la Agencia Española de Protección de datos.
Recomendaciones para el despliegue de aplicaciones móviles en el acceso a espacios públicos, publicado por la Agencia Española de Protección de datos.